Salud integrativa FEMENINA

Continúo desgranando la esencia de Nutriarte. Hoy le toca el turno a la palabra: femenina.

Antes de continuar quiero aclarar que aquí tienen cabida todes/as/os, jamás será un lugar excluyente, la única condición es que quieras conocerte y cuidarte más y mejor; yo, intentaré acompañarte lo mejor que pueda.

Pero la realidad es que tanto mi formación como mi condición, hacen que sea a estas personas en concreto a las que puedo ofrecerles el servicio más integrativo posible y, por tanto, a las que me enfoco.

¿Qué implica esta palabra exactamente para mí?

 

Hace tiempo comencé a hacerme unas preguntas, a cuestionarme algunas cosas, como:

¿Es casualidad que el hipotiroidismo, las enfermedades autoinmunes, las migrañas o la fibromialgia sean patologías mayoritariamente femeninas?.  (No sé si a ti te impactará tanto como a mí en su día, leer el dato que te presento a continuación : por cada 50 mujeres con problema de tiroiditis autoinmune hay 1 hombre que la tiene). 

O… ¿De verdad el sistema sanitario solo puede ofrecernos pastillas anticonceptivas para hacer frente a cualquier alteración de nuestro ciclo menstrual?. ¿Qué sabemos realmente de nuestro ciclo? ¿Son totalmente seguras las píldoras?

Así que, comencé a investigar. A leer a mujeres científicas referentes y muy sabias que se habían hecho estas preguntas mucho antes que yo (como Carme Valls Llobet).

A formarme en fisiología integrativa, en nutrición hormonal femenina…

A leer sobre arquetipos femeninos y fases menstruales

Y a comprobar con mi propia experiencia, todo lo que iba conociendo.

Con el tiempo, comencé a hilar, a entretejer y a entender que nuestra fisiología tiene unas particularidades y unos condicionantes hormonales que no se tienen en cuenta ni se estudian en profundidad en todas sus dimensiones. 

El baile hormonal que sucede en nuestros cuerpos cada mes (cada 21, 28, 30 o 35 días… depende de cómo sea tu ciclo), influye en nuestro sistema inmune, en nuestro sistema digestivo, en nuestro sistema nervioso… Y a la vez, es un reflejo de como están estos sistemas. Es un signo vital.

¿Sabíais, por ejemplo, que la artritis reumatoide o el síndrome de Sjögren (enfermedades autoinmunes), están relacionadas con los niveles de estrógenos del cuerpo?

¿O que algunas enfermedades derivadas de problemas ambientales como la sensibilidad química múltiple (exposición a químicos y a tóxicos ambientales)  afecta más a las mujeres que a los hombres, porque tenemos un metabolismo diferente y acumulamos un 15% más de grasa en el cuerpo?.

¿O que la fibromialgia (un saco donde se han puesto todo tipo de enfermedades relacionadas con el dolor muscular y articular) puede encubrir una deficiencia de vitamina D, artritis temporal, problemas de tiroides o miopatías endocrinas?

https://es.sott.net/article/40996-Por-que-no-se-han-estudiado-las-enfermedades-autoinmunes-de-causas-ambientales-Entrevista-con-Carme-Valls

Y siguiendo con está invisibilización de nuestra fisiología y de nuestro ciclo, un capítulo propio merecen: las píldoras anticonceptivas. La respuesta del sistema sanitario frente a cualquier irregularidad o dolor menstrual. 

Conocer en profundidad el ciclo menstrual me hizo posible tener una soberanía que hoy pretendo trasladar a todas las mujeres que acompaño, para que la píldora sea una opción libre y respetuosa, no una imposición. 

Solo en contadas ocasiones tienen sentido terapéutico, en la gran mayoría, lo único que hacen es camuflar el síntoma. Con hábitos de vida, nutrición, atención a tu microbiota y en ocasiones, suplementación, puedes lograr un ciclo sano (salvo que haya problemas más importantes).

Mereces conocer la fisiología de tu ciclo para poder atenderlo como merece y mereces. Y esta atención incluye acudir al médico, rápidamente y a tiempo, porque sabes identificar claramente que tus síntomas no son «normales», que te ocurre algo que requiere atención médica.  

Además, conocerlo va a hacer que te conozcas mejor, a todos los niveles. Porque como ya te he dicho antes, el ciclo menstrual es un signo vital. Te va a mostrar como son y como te afectan: tus relaciones, tus hábitos, tu entorno, tus creencias… Para que cambies todos los que estén en tu mano. Para que sean más sanos.

Conocer como nuestras hormonas están en constante diálogo con todo nuestro cuerpo, como influyen y son influidas por todos los sistemas corporales (nervioso, inmune, digestivo…) es clave para entender y atender la salud femenina de una manera íntegra y coherente.

 

En este camino de indagación, me fueron  asaltaron otras preguntas… 

¿Es casualidad que estas  patologías crónicas más «femeninas» estén asociadas casi siempre al cansancio y al dolor de una manera tan clara e intensa?  ¿Se puede explicar todo a través de las particularidades de nuestra fisiología y nuestras hormonas?

La salud también depende de nuestro contexto y es ahí donde los condicionantes sociales, económicos, culturales e incluso transgeneracionales me dieron las respuestas (como antes se las habían dado ya a muchas mujeres que han investigado al respecto). 

Cada mujer es única pero compartimos ciertos contextos culturales, sociales… que influyen en nuestra salud: la forma en la que somos educadas, como aprendemos a socializar, nuestras creencias, nuestros entornos e incluso lo que vivieron nuestras ancestras (y heredamos a través de nuestra epigenética) influye en nuestra salud de una manera tan importante como subestimada.

 

 

Esta es la esencia de este lugar y lo que yo ofrezco a través de él.

Bienvenida, toda aquella persona a la que le resuene.

¡Un abrazo a todas!

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