Hipotiroidismo

 

El hipotiroidismo es un trastorno común, sobre todo en mujeres (les ocurre a 5 mujeres cada 1 hombre).

El tratamiento consiste en reemplazar la hormona tiroidea que falta con comprimidos de tiroxina (T4)

En algunos casos, tras la toma de esta medicación la persona se recupera, pero en otras ocasiones, esto no sucede.

Hay personas que, a pesar de tomar la levotiroxina e incluso de tener ya la TSH en rangos «normales», siguen teniendo estos síntomas.

Si tu eres una de esas personas o bien, quieres saber si puedes hacer algo para mejorar la funcionalidad de tu tiroides, este artículo puede interesarte. 

HABLEMOS DE…  HIPOTIROIDISMO



La glándula tiroidea

 

Unas dicen que tiene forma de pajarita, otras que en realidad se parece más a una mariposa…

Esta es la pequeña glándula situada en la parte baja y delantera del cuello: la tiroides. Pero no hay que dejarse engañar por su tamaño, y es que es tan pequeña como esencial y por ello a menudo se le denomina  «El motor del cuerpo».

Y lo es, porque su función es producir las hormonas responsables de controlar la velocidad de nuestro metabolismo. Es decir, dictando la forma en que las células transformarán el oxígeno y los nutrientes en energía.

Las hormonas tiroideas se llaman triyodotironina (T3) y tiroxina (T4). Un aumento de la concentración sanguínea de estas hormonas acelera nuestro metabolismo (+ energía), mientras que una reducción provoca el efecto contrario, lo ralentiza (-energía). 

El funcionamiento de la tiroides y, en consecuencia, la producción de T3 y T4 están controlados por otra hormona, llamada TSH, producida por la glándula pituitaria (hipófisis) en el cerebro.

Así que, simplificando, cuando el cuerpo necesita acelerar su metabolismo, el cerebro aumenta la liberación de TSH, que a su vez estimula la tiroides para producir T3 y T4.

Por otro lado, si el cuerpo necesita ralentizar su metabolismo, la liberación de TSH disminuye y la tiroides empieza a producir menos T3 y T4.



El diagnóstico

En la gran mayoría de los casos se realiza cuando la paciente acude al médico, por sintomatología que encaja con el hipotiroidismo y al realizarle la analítica correspondiente, los valores de TSH y T4 confirman el diagnóstico.

Los valores de referencia de TSH y T4 son estos: 

  • Valores normales de TSH: 0,4 a 4,5 mU/L.
  • Valores normales de T4 libre: 0,7 a 1,8 ng/dl.

Así que el hipotiroidismo clínico se diagnostica cuando hay sintomatología y además, el valor de la TSH está por encima de 4,5 y el valor de la T4 por debajo de 0,7. 




Síntomas

Cuando faltan hormonas tiroideas, el cuerpo funciona más lento. Esto afecta al metabolismo, al cerebro, al corazón, a la digestión y a otros sistemas; provocando una disminución general de la actividad del organismo.

 

 

Los síntomas más frecuentes son:

  • Cansancio
  • Intolerancia al frío
  • Disminución de la memoria
  • Apatía, indiferencia, depresión
  • Piel y/o cabello seco o quebradizo
  • Fragilidad en las uñas
  • Palidez en la piel
  • Aumento de peso y/o estreñimiento
  • Somnolencia excesiva

 

*También puede estar detrás de algunos casos de infertilidad.

 

 



Síntomas persistentes en hipotiroidismo clínico

 

En algunos casos, tras la toma de la medicación la persona se recupera, pero en otras ocasiones, esto no sucede.

Hay personas que, a pesar de tomar la levotiroxina e incluso de tener ya la TSH en rangos «normales», siguen teniendo estos síntomas, ¿por qué puede suceder esto?.

A veces, puede ocurrir porque se cometen errores a la hora de tomar el medicamento. Uno de los errores más comunes es tomar el medicamento y desayunar inmediatamente. La tiroxina necesita ser absorbida en tu intestino sin la interferencia de alimentos. Espera al menos 30 a 60 minutos antes de comer después de tomar tu medicamento. Esto asegura que tu cuerpo absorba la cantidad adecuada. Otro error suele ser tomarlo a diferentes horas del día, esto suele afectar a su eficacia. Elige una hora fija cada día, idealmente por la mañana, para tomar tu medicamento y hazlo parte de tu rutina diaria.

También suele ocurrir que desconocemos que algunos medicamentos interfieren con la absorción de la T4 o con su conversión en hormona activa. Estos suelen ser:  los antiácidos, los suplementos de calcio y hierro, y ciertos antidepresivos. Si estás tomando otros medicamentos, consulta con tu médic@ si pueden interferir con la eficacia de la tiroxina.

Pero en realidad, esto no explica la mayoría de los casos en los que los síntomas persisten a pesar de la toma de la medicación.

Aquí tenemos que hacernos dos preguntas imprescindibles:

  1. ¿El cuerpo tiene suficiente energía disponible?
  2. ¿Qué puede estar consumiendo/ bloqueando mi energía?
1. ¿El cuerpo tiene suficiente energía disponible?

Las dietas hipocalóricas son un peligro. Cuidado con querer adelgazar de esta manera…

Una dieta hipocalórica mantenida en el tiempo hace que el cuerpo, sabiamente, bloquee la función tiroidea, de esta manera enlenteceremos nuestro metabolismo y por tanto, podremos sobrevivir con menos energía. Si ya tienes hipotiroidismo, una dieta hipocalórica puede empeorarlo y mucho. (Y si no lo tienes puede desencadenártelo).

Por otra parte, comer suficientes calorías no significa que te estés nutriendo bien… Si la dieta está cargada de procesados y azucares, más que nutrirte te estás desvitalizando. Y además, pueden faltarte nutrientes clave para la correcta síntesis de hormonas tiroideas, (provocando que necesites cada vez más medicación y que los síntomas hipotiroideos no se calmen del todo).  

También puede ocurrir que estés comiendo suficientes calorías y de buena calidad pero que no absorbas los nutrientes correctamente. En este caso hay que valorar que le ocurre a tu aparato digestivo para que esto esté sucediendo.

2. ¿Qué está consumiendo/ bloqueando mi energía?: la causa oculta es la t3 reversa

Si estás dando tus primeros pasos en el mundo de los problemas de la tiroides o si hasta ahora solo te han realizado los análisis clásicos del perfil tiroideo, como TSH y T4 libre, es probable que el término que te voy a describir a continuación te resulte raro, así que voy a intentar explicarlo de una manera sencilla, porque como verás más adelante, este valor es igual de importante que de desconocido.

La t3 reversa o RT3

La glándula tiroides produce alrededor del 80% de la hormona T4 y solo el 20% de la T3. La T4 o tiroxina es relativamente inactiva, pero, si todo va bien, en el hígado u otros tejidos se transformará en T3, que es mucho más activa (esta T3 es la que el cuerpo va a utilizar, mayoritariamente, para hacer sus funciones).

Pero, la t4 también puede convertirse en T3 reversa.

La T3 reversa, también conocida como RT3, juega un papel crucial. A pesar de compartir el mismo número de moléculas de yodo que la T3, estas están unidas a ubicaciones diferentes, lo que la convierte en la forma metabólicamente inactiva de la T3.

Por tanto, puede darse la paradoja de que la analítica salga «bien»  (T4 y TSH dentro de rango) pero tu sigas con sintomatología porque no están valorando tus valores de T3 y RT3 (debemos luchar para que la sanidad pública incluya estos valores en las analíticas y así, tener toda la información que necesitamos sobre nuestro perfil tiroideo, pero, lamentablemente, la realidad actual es que tendrás que costearte tu el análisis de estos valores).

¿Y que ocurre para que el cuerpo fabrique t3 reversa o inactiva en lugar de t3 activa?

RT3 por problemas inmunes/ inflamatorios

Los sistemas inmunes que están crónicamente activos consumen mucha cantidad de energía: Infecciones que no terminan de solucionarse del todo o que son recurrentes, alergias mal gestionadas, intolerancias sin diagnosticar, patologías autoinmunes con brotes muy habituales… En estos casos nuestro organismo prefiere dirigir la energía hacia el fortalecimiento del sistema inmunológico para acelerar la recuperación, aquí, la T3 reversa actúa como reguladora, permitiendo que el organismo gestione eficientemente el uso de la energía, dirigiéndola a su prioridad:  el sistema inmune.

En estos casos, tomar la hormona tiroidea no nos va ayudar, al menos, no lo suficiente, porque hasta que no solucionemos el problema de fondo que nos está «robando energía» o bloqueándola, seguiremos teniendo analíticas aparentemente normales pero sintomatología de hipotiroidismo más que evidente.

Teniendo en cuenta, que alrededor del 70% de nuestro sistema inmune está en nuestro intestino, resulta lógico pensar que reforzar su salud y modular su microbiota va a ser una herramienta imprescindible, que no solo nos va a ayudar a mejorar nuestro problema inmunitario, si no también y como consecuencia, a nuestro hipotiroidismo.

RT3 por problemas digestivos y/o alteraciones en la microbiota

Un problema inflamatorio en el intestino, un sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado, el reflujo, el síndrome del intestino irritable, el sobrecrecimiento de levadura (cándida), el estreñimiento, la diarrea… O cualquier disfunción del aparato digestivo sin atender durante un tiempo importante son procesos que también activan al sistema inmune y que consumen mucha energía. Además, es importante conocer que, aproximadamente, el 20% de toda la conversión de las hormonas tiroideas, ocurre en el intestino.  Por tanto, procesos como estos pueden comprometer enormemente esta conversión y hacer que haya más T3 reversa de la que es conveniente para el cuerpo.

Si amigas, todos los caminos llevan al aparato digestivo y a  la microbiota, aunque no seamos conscientes del todo de su importancia😊

RT3 por estrés

¿Creéis que es casualidad que el hipotiroidismo sea una patología mayoritariamente femenina? 

Es cierto que nuestro sistema endocrino e inmune tiene unas particularidades que pueden predisponernos más, pero un rango de 5 a 1 no puede explicarse únicamente desde ahí. Es demasiado.  Hay que entender los factores psicosociales que hay detrás de esta patología. Porque la salud no solo depende de factores puramente biológicos y/o genéticos. 

El exceso de carga mental y el sistemático papel de cuidadoras se une al estrés propio de este mundo hiper-productivo… Y eso, puede ser demasiado para cualquiera. Eso, puede demandar mucha más energía de la que el cuerpo percibe que puede sostener y por lo tanto, activa mecanismos de supervivencia. 

No podemos separar cuerpo y mente, son lo mismo. Así como tampoco podemos separar a la persona de su contexto o pensar que este no influye en su salud.

-El exceso de cortisol inhibe la producción de TSH (hormona que estimula la tiroides),
reduciendo la producción de T3 y T4, lo que puede llevar a hipotiroidismo clínico o subclínico.

-Además, el estrés favorece la conversión de T4 en T3 reversa (rT3).

Sostener los cuidados sin una red de apoyo (social, institucional, familiar…) tiene un impacto en la salud. Aunque no se hable de ello.

 

Así que:

-Tanto si has comenzado a notar síntomas tiroideos pero la analítica sale aparentemente bien 

-Como si tomas levotiroxina pero tus síntomas no mejoran o no mejoran del todo (a pesar de que tu TSH salga ya dentro de rango en analítica)

-O simplemente, quieres saber si está en tu mano mejorar un poco tu funcionamiento tiroideo…

Quiero que sepas que sí, que casi siempre, hay algo que tu puedes hacer por y para ti misma.

Algunas de vosotras conseguiréis no medicaros, otras reduciréis medicación y también habrá quien no modifique su medicación pero consiga reducir síntomas.

Lo que os aseguro, es que ganaréis bienestar. Si os apetece intentarlo nos vemos en Nutriarte 😉

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