Sibo (parte 3)

¡Hola a todas!

¿Os acordáis de Lola y María? Son las dos mujeres que os presente en la anterior entrada Hablemos de Sibo (Parte 2).

Dos mujeres ficticias, creadas a partir de multitud de casos reales.

Hoy, os termino de contar la historia de María.😊

María

Os recuerdo un poquito la historia que hay detrás de María.

Ella tiene 18 años y recuerda que siempre, desde niña, ha sido estreñida y ha tenido sensación de hinchazón y malestar. Esas sensaciones y molestias digestivas las notaba especialmente cuando bebía leche. Hace un par de años que no la toma, desde que su médico le confirmo que era intolerante a la lactosa. Desde entonces, sus síntomas se aliviaron un poco pero seguían ahí.

Durante un tiempo creyó que podía ser celiaca pero el médico le hizo la analítica correspondiente y los anticuerpos en sangre salieron negativos. Cansada de que nadie le diese una solución a sus síntomas, María probo a seguir las recomendaciones de una instagramer que había tenido SIBO.

Tres meses después de seguir esas pautas, los síntomas de María habían empeorado todavía más.

Para tratar de explicar lo que creo que empeoró los síntomas de María, primero, os voy a contar como hubiera abordado yo este caso en Nutriarte.

¿Cómo hubiese abordado el caso de María en Nutriarte?

El primer día de consulta con María hubiese consistido en una anamnesis de entre una hora/ hora y media (incluso a veces, puede alargarse hasta las dos horas).

¿Y qué es eso de la anamnesis?: Una larga charla donde hubiera tratado de entender lo máximo posible todo el contexto interno y externo de María.

Desde cuando presenta su sintomatología, como es exactamente, cual es su nivel de estrés, si descansa bien, si hace deporte, como suele comer en su día a día…

Haciendo especial hincapié (deteniéndome y profundizando), en lo alimentos que le provocan mayor malestar.

Además, en este caso, haríamos un test de SIBO porque esta anamnesis me provocaría serias dudas de si lo que tiene María es realmente SIBO (no todo lo que parece SIBO lo es. Muchas patologías o disfunciones digestivas comparten ciertos síntomas).

Tras hacerle la prueba, comprobaríamos que María no tiene SIBO. Sus problemas digestivos son otros.

Como mis dudas se estarían confirmando, en ese momento decidiría seguir investigando para encontrar el verdadero problema de María. ¿Y como lo haría?, seguiría tirando del hilo, intentando confirmar (o no) la composición de lugar que realicé en esa primera anamnesis. 

Le pediría a María que hiciese un recordatorio semanal.

 

¿Qué es un recordatorio semanal? 

 

Una especie de diario pero centrado en síntomas y hábitos diarios.

Le diría a María que durante una semana pusiese consciencia plena en su día a día, que lo escribiese y me lo hiciese llegar (lo que come, como duerme, su nivel de estrés… cuando aparecen los síntomas y como son…).

¿Para qué se lo recomendaría exactamente?

Primero, como os digo, para confirmar mis sospechas y llegar a la raíz, a la clave del malestar de María.

Y en segundo lugar, para qué, paralelamente, María vaya tomando más consciencia de cuando y porque aparecen esos síntomas (y, si tengo razón, acabe por llegar a las mismas conclusiones a las que llegue yo).

La raíz del problema de María

Tras analizar bien toda la información que me haría llegar María acabaría por confirmar mis sospechas:  el problema de María es que, realmente, no gestiona bien su intolerancia. Es cierto que no toma leche de vaca desde hace años, pero si consume lactosa a diario sin ser consciente de ello (a través de ciertos alimentos envasados y procesados) y el fin de semana ese consumo se dispara porque cena fuera y no tiene ningún tipo de cuidado: come salsas, postres, etc…

Además, ha desarrollado cierta sensibilidad al gluten, probablemente por esa mala gestión de su intolerancia que ha acabado por dañar bastante su mucosa intestinal. Es cierto que las pruebas médicas no detectan celiaquía pero su recordatorio semanal es claro: cada vez que lo ingiere tiene síntomas digestivos muy claros e intensos.

Su solución

A partir de aquí, mi labor consistiría en acompañar a María, en ayudarle lo máximo posible a gestionar su intolerancia: que fuese consciente del daño real que le provoca el consumo de lactosa. Que aprendiese a leer etiquetados…

Además de pautarle, durante un tiempo, una alimentación antiinflamatoria (a la par que otra serie de cuidados), para regenerar el daño en sus mucosas y mejorar su tránsito intestinal.

Y cuando esto ya estuviese mucho mejor, comprobaríamos la verdadera tolerancia de María al trigo (introduciendo pequeñas cantidades y de buena calidad) y le ayudaría a flexibilizar las ingestas del fin de semana (aprendiendo, por ejemplo,  como y cuando utilizar la enzima lactasa para poder realizar algunos “excesos”), para que María acabe encontrando un buen equilibrio entre autocuidado real y disfrute.

 

La clave

Cómo veis, en este caso, la clave para dar con la raíz del problema y tratar de darle una solución real y personalizada, hubiese sido la anamnesis.

Una anamnesis realizada con paciencia, tiempo y escucha de calidad que, unida a mis conocimientos y experiencia (tanto laboral como personal, porque yo también tuve SIBO) me hubieran dado acceso a un hilo del que poder tirar.

No siempre voy a poder hacer una primera anamnesis tan certera, a veces me lleva más tiempo dar con el origen del problema (porque hay casos más complejos o porque a la persona le lleva un tiempo comunicarse en confianza conmigo o porque sencillamente, tengo mis limitaciones, no soy infalible 😉 ) pero es cierto, que es uno de los puntos fuertes de mi abordaje.

¿Por qué las pautas que María copió a la instagramer empeoraron su problema?

Como ya ha quedado claro, María no tenía SIBO. Era el consumo semanal de importantes cantidades de lactosa lo que estaba dañando a su aparato digestivo, provocándole inflamación, gases y empeorando su estreñimiento: porque no todo lo que parece SIBO, lo es.

Pero, como os conté, la premisa de este caso consistía en que esas pautas no sólo no la ayudaban, si no que, empeoraban su malestar.

¿Por qué podría haber pasado esto?

Una de las pautas que recomendaba esa instagramer era llevar una dieta baja en FODMAP.

Los FODMAP son un grupo de carbohidratos de cadena corta que se encuentran en ciertos alimentos. La sigla proviene de las palabras en inglés «Fermentable Oligosaccharides, Disaccharides, Monosaccharides, and Polyols» (Oligosacáridos fermentables, Disacáridos, Monosacáridos y Polioles).

Es un tipo de alimentación que se suele pautar al inicio del tratamiento de un SIBO (también en otros trastornos digestivos), porque al eliminar ese tipo de compuestos de la alimentación, se reduce la fermentación y la producción de gas en el intestino y eso, supone un gran alivio para la persona. Pero, incluso ahí, en los casos reales de SIBO, hay que individualizarla y llevarla el menor tiempo posible. La clave de un SIBO no es retirar estos alimentos para siempre, si no recuperar la funcionalidad digestiva para volver a digerir bien esos alimentos (al menos la gran mayoría).

Como os cuento, la dieta foodmap, incluso cuando es beneficiosa porque produce alivio y descanso digestivo, hay que individualizarla. Si se hace bien, no es en absoluto, dañina para nuestra flora (porque las dietistas sabemos que alimentos o especias introducir en  la alimentación para obtener los beneficios que aportaban esos alimentos retirados), en cambio, si lo único que hacemos es excluir todo el listado de alimentos que contienen esos compuestos en base a la información que hemos recopilado en internet… Ahí sí podemos generarnos un desequilibrio en nuestra microbiota (o empeorar el que ya teníamos).

Y eso, precisamente, lo que le paso a María. 

No sólo retiro muchos alimentos que a ella no le estaban causando malestar, los digería bien (recordemos que no tenía SIBO),  si no que, además, los retiro durante tres meses, empeorando la disbiosis de base que ya tenía. Empeorando su estreñimiento.

María acabo por empobrecer todavía más su perfil microbiano. Por eso sus síntomas fueron a peor.

Es cierto que una intolerancia no diagnosticada o mal gestionada puede acabar derivando en SIBO, (María podría hacer acabado con él tranquilamente).

Pero no es el caso porque a María la he creado yo 😉 y quería que fuese un ejemplo de falso SIBO (porque creo que se habla poco de ellos).

Hasta aquí, la Historia de María. En la próxima entrada, resolvemos el caso de Lola 😊

Espero que os haya gustado y servido.

¡Un abracico a todas!

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